Una Vida entre canciones
Hay recuerdos que no desaparecen, solo necesitan que les quitemos el polvo
Hace unos meses empecé a abrir cajas, carpetas y antiguos archivos que llevaban años guardando una parte de mi vida: fotografías, videos, discos, carteles, entrevistas, material promocional y tantas otras cosas que habían quedado atrapadas en el tiempo.
Al volver a mirar todo aquello, me di cuenta de que no estaba recuperando solamente material de mi trayectoria artística. Estaba recuperando una parte de mi vida. Una vida entre canciones.
y Como la que está viendo el programa de Qué fue de... entre todo este material apareció una historia: La mía.
Ahora, desde otro lugar y con otra mirada, siento la necesidad de volver a recorrer aquel camino. No para contar solamente lo que ocurrió, ni para hacer un inventario de discos, fotografías o conciertos.
Quiero recordar lo que había detrás de cada canción, detrás de cada pisada, cada decisión.
Porque una trayectoria artística no está hecha únicamente de aquello que se ve. También está hecha de lo que no aparece en las fotografías: las dudas, la ilusión, encuentros y desencuentros, momentos de euforia y aquellos en los que había que seguir adelante sin saber muy bien hacia donde.
Debo comenzar agradeciendo a todas esas personas que aparecen en esta historia. Todas ellas han sido parte de mi vida y en cierto modo, han hecho que sean la persona que soy ahora mismo.
MI FAMILIA
Mi familia nunca tuvo alguna relación con el mundo de la "industria musical", por lo que en mis comienzos simplemente, me dejé llevar dando palos de ciega, sin poder compartir realmente con nadie esa sensación de vértigo y de ansiedad. Para todo el mundo era eso, un sueño hecho realidad. Para mi fue un terrible y duro emocionante aprendizaje.
Cuando era niña, íbamos todos los domingos a casa de mis abuelos paternos a comer. Mi abuelo, Vidal Corisco, siempre estaba tocando el piano alguna pieza de Back y se levantaba para comer. Casi todos en mi familia cantan muy bien. Mi padre cantaba en cualquier lugar, en el coche, en la ducha, en el ascensor, estuviera quien estuviese. A veces te respondía incluso cantando con alguna canción que tuviera esas mismas palabras que habías dicho.
En esa casa siempre hubo una guitarra de mi tío, encima del armario. Mi curiosidad fue tanta, que trepé para alcanzarlo sin saber que sería una relación para toda la vida desde que sentí vibrar la primera cuerda
Por aquel entonces, a mi padre le destinaron a Venezuela, luego Colombia y así me tiré hasta los 11 años, viviendo en América. Cuando hice la comunión me regalaron mi primera guitarra y desde entonces creo que llevo conmigo siempre ese instrumento.
Tuve la suerte en Colombia de tener como profesora a Amparo Sandino, que no solo me enseñó a mover la mano derecha aprendiendo ritmos latinos, si no que además aprendí canciones donde tocaba y cantaba a la vez. Ella introdujo en mi vida a los Beatles, por lo que le estaré eternamente siempre agradecida.
Voy a abrir contigo esa caja de pandora!

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