Una chica de LOS40 principiantes | Diario de una cantante

Después de cada gira, sentía una terrible nostalgia por todos los momentos vividos.

Los músicos eran contratados realmente por la compañía y sabía que no los volvería a ver hasta vete tú a saber. Incluso podrían llegar a ser otros, dependiendo de si estaban tocando con Ella Baila Sola o cualquier otro artista del momento.

Yo todavía era una chica intentando ser lo más coherente posible con mis prioridades y mis principios.

Quería mi propia banda, componer juntos, convivir juntos. Una banda de Rock, con nuestra furgoneta cargada de iniciativas y nuevas ideas. Y vivir la música como siempre había deseado: en directo.

Así que comencé otra nueva etapa con David Page, guitarrista, Alvaro, bajista y Rony, percusionista.

Fue una etapa mucho más auténtica para mí que estar haciendo playbacks y a expensas de si mi oficina me llamaba para hacer algún tipo de evento, normalmente sin cobrar y de "promo".

Ensayábamos, discutíamos, nos recreábamos y actuábamos por Madrid en sitios como Libertad 8, El Rincón del Arte Nuevo, La Boca del Lobo... y muchos otros que no me acuerdo. Hasta fuimos a tocar a los campamentos de refugiados del Sáhara.

El Sáhara me cambió la vida. Nunca he llorado tanto al irme de un sitio. La impotencia y culpabilidad de cómo vivía toda aquella gente me removía tanto que me hubiera gustado quedarme allí a vivir, para estar con ellos siempre y ayudarles en todo lo que estuviera en mi mano.

Una chica de los 40

Yo seguía siendo artista de una multinacional aunque no lo pareciera.

Empecé a componer canciones que gustaran a la compañía con la intención de grabarlas después de haberlas rodado con la banda. Todavía era artista de Sony y se supone que debía tener material vendible.

Nunca llegué a entender qué significaba realmente la palabra comercial: "estribillo masticadito, melodías sencillas, ceñirme a la estructura de una canción, que durase tres minutos y medio como mucho...." Es más, lo que llamaban comercial para mí era una basura.

Pero en el mundo de la música parecía que tenías que vender tu alma al diablo y dejar todo eso a un lado. Y como dijo Groucho Marx, "Si no te gustan mis principios tengo otros".

Así nació Sobran las palabras, intentando hacer una canción comercial. Sonó en los 40 durante todo el verano. Empecé a hacer conciertos con los 40 principales, rodeada de todos aquellos artistas que lo llevaban mucho mejor que yo.

Empezaba a desenvolverme en ese mundo sin saber muy bien ni cómo ni por qué. Pero quería demostrar que podía yo solita enfrentarme a un mundo de hombres.

Un mundo de hombres con barriga y corbata.

Mi misión era hacer lo que me diera la gana.

Empoderarme para poder vivir experiencias que me nutrieran.

Quería ser famosa pero no a toda costa.

Al final, acabé grabando mi segundo disco con músicos mercenarios. No eran mercenarios del todo, era gente con la que ya había trabajado y sabían lo que hacían.

Con mi banda acabé por incompatibilidad de personalidades y grabé este maravilloso disco llamado Dulce Kaos.



Sobran las Palabras  en Spotify



Comentarios

  1. Hola Merche!!… te sigo desde hace tiempo. Me encanta tu blog diario. Y el capítulo de los buenas noches Rose???☺️😅

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