1996 Los comienzos como cantante | Merche Corisco
Hay años que pasan
Y hay años que, sin saberlo, te cambian la vida.
1996 fue uno de esos.
Por aquel entonces yo todavía no sabía muy bien hacia donde iba todo esto de la música. Solo sabía que quería cantar, subirme a los escenarios y escribir canciones.
Entre salas, ensayos, cables, noches interminables de olor a tabaco y esa mezcla de ilusión y absoluta inconsciencia que tenemos cuando empezamos, conocí a Gonzalo Benavides, mi manager.
A pesar de que nuestra relación no terminó en nada bueno, fue el que escuchó mi primera maqueta y se interesó en mi. Además, vivía en la Alameda de Osuna, donde se concentraba buena parte de la escena del rock de aquel momento, Yogurt Daze, Los Buenas noches Rose, Dover, Alma Mater...
Así llegué a conocer a gente que se dedicaba a lo mismo que yo y a la que le gustaba la misma música.
Madrid fue uno de esos lugares donde todo parecía posible.
Pero, observaba, aprendía y viví momentos inolvidables, como aquella noche en la Sala Maravillas.
Allí estaba Jordi Skywalker, cantante de los Buenas Noches Rose en ese momento. Yo no daba crédito a mis ojos ni a mis oídos. Fue impresionante verlo improvisar haciendo lo que le daba realmente la gana.
Todos los que estábamos allí sabíamos que estábamos viviendo un momento único e irrepetible y nos sentíamos desbordados.
Yo estaba literalmente absorbiéndolo todo.
No sé muy como lo hice, pero después de aquello terminé tocando con algunos de los músicos que estaban por allí, entre ellos David Page, que llegó a ser después mi guitarrista más tarde. Supongo que cuando tienes veintitantos años, las ganas te pueden, y la vergüenza se queda a un lado.
Aun guardo alguna foto de ese día. La miro y siento una especie de ternura hacia esa niña ingenua que todavía no sabía lo que estaba apunto de vivir
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